Una cena con los ojos cerrados

VN:F [1.9.13_1145]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)
Montse Morales (Tedise)
Directora Creativa de Ártidi
Caminante de la vida, apasionada de lo nuevo, inquieta por naturaleza, viajante en busca de ideas, creativa insaciable, cazadora del tiempo, amante del saber comer, compañera sin rutinas

Categoría: Gastronomía

En el restaurante Balcony, Oscura Experiencia Gourmet propone compartir una comida a oscuras. Qué pasa cuando sólo quedan el gusto, el olfato, el tacto y el oído.


una cena con los ojos cerrados 01 gastronomia

Categoría:Gastronomía


una cena con los ojos cerrados 01 gastronomia

En el restaurante Balcony, Oscura Experiencia Gourmet propone compartir una comida a oscuras. Qué pasa cuando sólo quedan el gusto, el olfato, el tacto y el oído.

Hace algunos años se implementó en Colonia una experiencia conocida como “cocina vivencial”. Se trata de percibir texturas y sabores con los otros cuatro sentidos mientras se come, privado de la vista. Hoy la propuesta ha cruzado fronteras y se desarrolla en el resturante Balcony, en grupos reducidos y con reserva previa.


La versión local se llama Oscura Experiencia Gourmet. Si bien cabe aclarar que lo más interesante de la propuesta es ir sin demasiada información previa y entregarse de pies y manos (especialmente estas últimas) a lo desconocido, la versión argentina hace hincapié en lo teatral, quizás en desmedro de lo puramente gastronómico.


Estos ajustes criollos han optado por la presencia de mozos parcial o totalmente ciegos y por antifaces no del todo cómodos, especialmente si se tiene en cuenta que la experiencia puede durar casi dos horas. También es una pena que, al privilegiar la performance, se haya descuidado el sutil juego de texturas, superficies y sabores de la comida. Porque aunque alimentarse sin ver es una experiencia novedosa, hacer foco en el resto de las condiciones de una comida invisible es un arma de doble filo: los fallos, cuando están, acaban destacándose también.


De todas formas, gran parte del interés de la propuesta radica en su aspecto social, en la relación que se desarrolla con los desconocidos con quienes uno comparte la aventura dentro de una caja negra. Compartir la comida (porque no a todos se les sirve lo mismo) conlleva todo un replanteo del protocolo, ya que es necesario guiarse constantemente por el tacto, tanto para servirse un pan de la panera común como para pesarle un tenedor a otro comensal. Una experiencia distinta, lúdica, para la cual es necesario estar dispuestos a dejar descansar los párpados para poder jugar a nuestras anchas con la oscuridad y la comida.




¿Dónde? Restaurante Balcony BCN .